domingo, 23 de diciembre de 2012

El albatros de la esperanza

Por Roberto Cañamero
Es el albatros una blanca ave cuya envergadura con las alas desplegadas puede alcanzar hasta tres metros y medio, lo que la convierte en la ave marina más grande del mundo; es una especie viajera por sobre todo, que cada año en sus solitarias migraciones le da la vuelta al globo y se conoce que algunas de aquellas no vuelven a tierra vagando libres a doquier por años. Este grácil volador puede llegar hasta los 80 años de vida remontando su corpulencia a barlovento de los vientos y dicen veteranos marineros de los siete mares, que son testigos durante sus sucesivos relevos de guardias en cubierta, que los albatros pueden volar por días y días sin batir ni una vez sus grandes alas, solo flotando libres como un blanco, maravilloso fantasma entre los azulados tapices de la mar y el cielo.
Los albatros pueden verse en cualquier océano, pero anidan en el Atlántico Sur en las islas Georgia y Sandwich, una de las zonas que mantiene el peor clima del planeta, por encontrarse entre los confines de Sudamérica, entre el temido Cabo de Hornos y la Península Antártica, el llamado pasaje de Drake entre continentes donde circulan sin detenerse los vientos del Pacifico al Atlántico con velocidades promedio  de 190 km. por hora y elevan olas de 15 metros que se estrellan furiosas contra las islas; lugar de pesadilla para los marinos, que ha cobrado innumerables naufragios. Es allí en esas islas, donde el albatros anida algunos meses entre vientos normales de tormenta y temperaturas varios grados bajo cero para con su pareja procrear la continuidad de su especie y luego continuar su largo e interminable peregrinar por el mundo, feliz entre vientos, azulados mares y celajes bellos que se difuminan como la intensidad de su libertad.
Porque un ave frágil puede habitar en tan dura geografía, alimentarse, cortejar e incubar su descendencia, como puede vivir solitariamente tanto tiempo como un ser humano, arrostrando los peligros de la mar y los temporales. El albatros habita en esas islas cercanas a la Antártida porque en aquellas soledades, no tiene depredadores y encuentra mucho alimento repleto de ricos nutrientes, que lo prepara a poder realizar sus migraciones instintivas. Su vida representa un icono de libertad, creatividad y adaptabilidad a los retos que le presenta su sobrevivencia; deja traslucir esa capacidad que debemos valorar los humanos de aprender a convivir con las diversas situaciones de la vida, aprovecharlas, superarlas y adaptarnos con la naturaleza que nos rodea.
El albatros nos deja un bello mensaje de esperanza, con su inmaculado remontar los vientos nos muestra la esencia de la libertad, nos enseña que podemos ser felices ante las peores situaciones porque son siempre aprovechables y que las soluciones a cada coyuntura, está siempre allí mismo como una oportunidad.
FELIZ NAVIDAD Y UN FANTASTICO 2013 
DONDE SIEMPRE PODRAS CONTAR CON NOSOTROS!